
El padre de la Agricultura Natural en Japón nos regala esta belleza del pensamiento, donde continúa predicando con el ejemplo la mejor y más eficiente manera de cultivar la tierra.
“…Mientras fui joven, un montón de circunstancias me llevaron, orgulloso y solitario, por un camino de espaldas a la Naturaleza. Con tristeza, sin embargo, aprendí pronto que una persona no puede vivir sola. O bien vive en asociación con la gente o en comunicación con la Naturaleza.
También averigüé para mi desesperación, que la gente ya no es realmente humana y que la Naturaleza ya no es verdaderamente natural…”
Maravilloso libro. Maravillosa y revolucionaria la obra de Fukuoka.
Fotografía y Texto: Marcelo Montenegro





