ANDALGALÁ - CRÓNICA DE UNA CIUDAD DEVASTADA POR LA MINERÍA
Desde el 14 de diciembre de 2009 los andalgalenses se encuentran en Asamblea permanente, conglomerados en la Asamblea de Vecinos Autoconvocados “El Algarrobo”. Desde esa fecha están cortando la ruta en el camino comunero que une Chaquiago y El Potrero de Santa Lucía en Andalgalá, Catamarca, para evitar el paso de camiones y maquinaria que se dirigen a las instalaciones de la minera Agua Rica en el Nevado del Aconquija.

La minera pertenece a Yamaná Gold, multinacional canadiense también titular del yacimiento de oro Cordón Esquel, ya que en 2008 compró a Meridian Gold; hoy, Yamaná Gold quiere reactivar el proyecto de explotación en Esquel.
Los vecinos que se encuentran en el corte, tanto niños, ancianos, hombres y mujeres, reclaman que se cumplan los derechos constitucionales a un ambiente libre de contaminación diciéndole SI A LA VIDA Y NO A LA EXPLOTACIÓN MINERA A CIELO ABIERTO DEL NEVADO DEL ACONQUIJA.
El intendente de Andalgalá, José Perea, ya venia amenazando a los vecinos. Durante la primera semana de febrero del corriente, en la FM “Z” (radio favorable a las mineras) declaró que “si fuera necesario, matará a las personas que están manteniendo el corte contra Agua Rica”. Esto se efectivizó el pasado lunes 15 por la tarde, cuando una máquina tipo oruga retroexcavadora y 20 camionetas de la minera, con el apoyo de la policía, se dispusieron a atravesar el corte. La resistencia de los ciudadanos -que reclaman un plebiscito sobre la instalación de la minera- fue quebrada a balazos de goma, culatazos, gases lacrimógenos y detenciones. La represión efectuada con perros y equipos especiales casi mata a mujeres y niños; hubo más de 300 heridos y alrededor de 30 detenidos.
Pese al desalojo, a las 20hs. del día lunes, se congregó una concentración en la plaza de la ciudad, que llegó a 4.000 personas. Entre balas de goma y gases lacrimógenos, la gente empezó a destrozar y prender fuego algunos sectores de la municipalidad, así como también las oficinas de la Minera Agua Rica.
A la medianoche el municipio cortó la luz y comenzó otra balacera, el desalojo fue brutal, la policía disparó a mansalva sobre mujeres y niños que estaban en la plaza. Luego comenzaron las detenciones y el traslado de los heridos a los hospitales. Había vecinos ensangrentados y la policía impedía a los médicos que asistan a los heridos. Recién entre las dos y las tres de la madrugada los vecinos comenzaron a volver a sus casas.
Luego de lo sucedido, Raúl Guillermo Cerda, juez Electoral y de Minas de Catamarca, ordenó paralizar las trabajos en la mina de Agua Rica, fundamentando la necesidad de “pacificar” a la comunidad. Más allá de la medida, los vecinos volvieron al corte del camino comunal., y el martes 16 de febrero hubo una protesta en la plaza de la ciudad que reunió a más de 5.000 personas por el reclamo de la renuncia del intendente José Perea y de la cúpula policial.
Los andalgalenses no rechazan la minería por desconocimiento, sino por verla de cerca. No sólo la contaminación y las enfermedades de cantidad de personas, sino que además no generan trabajo, ni riqueza. Catamarca sigue igual o más pobre, y Andalgalá es el lugar de mayor desocupación de la provincia. El propio intendente Perea reconoció que no más de 40 andalgalenses (sobre 20.000 habitantes) trabajan en la mina “Bajo la Alumbrera”.
Para donaciones a los Vecinos de Andalgalá:
Nº de cuenta Banco Nación
Vecinos Autoconvocados por la Vida
Caja de ahorro en $ : 1150261402
CBU: 01101153/30011502614029

Paula Araujo





